RIOJA, Un Entorno Privilegiado
La región vitivinícola de Rioja está enclavada en el Valle del Ebro. Limita al norte con la Sierra de Cantabria y al sur con la Sierra de la Demanda, lo que constituye una situación privilegiada para el cultivo de la vid.
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Las 50.000 hectáreas de viñedo que actualmente componen la Denominación de Origen Calificada "Rioja" se distribuyen entre las Comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y el País Vasco.
Su producción media anual es de 190 millones de litros, de los que el 75% corresponde a vino tinto y el resto a blanco y rosado.
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Aunque pequeña en extensión, la región natural de Rioja posee diferentes suelos y zonas climáticas. Este aspecto favorece el desarrollo de la vid, ya que le
proporciona distintas características que imprimen la peculiaridad de nuestros vinos.
A medida que el terreno de Rioja desciende de oeste a este, el clima se vuelve cada vez más seco y cálido debido a la influencia del Mediterráneo.
Esta pluralidad de terrenos no supone diferenciación en cuanto a la calidad del vino, ya que el Rioja se elabora con uvas seleccionadas procedentes de las distintas zonas.
La diversidad del terreno y del clima hacen que esta región vitivinícola se divida en tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa.
LA VENDIMIA RIOJANA
El comienzo de la vendimia en Rioja es tardío, hacia principios de octubre, y la primera zona en la que se inicia la cosecha es en la Rioja Baja. La
recolección suele durar entre treinta y cuarenta días, lo que significa que en algunos lugares se realiza hasta bien entrado el mes de noviembre.
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Para desprender los racimos de uva de la cepa, los vendimiadores utilizan "corquetes" (cuchillos curvos). El fruto recogido se deposita en cestos de mimbre (con una
capacidad de 15 a 20 kilogramos) y en "comportas" de madera (de 80 a 120 kilogramos). Estos recipientes se cargan en el remolque de los tractores que transportarán la uva hasta la bodega.
Una vez en la bodega se siguen diferentes procesos para elaborar vinos blancos, rosados o tintos.
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